NBASENSI, una sección del periodista Àngel Asensi
MÚSICASENSI, una sección del periodista Miquel Asensi

domingo, 12 de mayo de 2013

Julio Iglesias y su devoción por el heavy metal




 Judas Priest es una de las formaciones de heavy metal más conocidas de este nuestro planeta llamado Tierra. Escenificación, poderío, un set list de canciones universales y una legión de fans que les pedían, cada año, guerra en los escenarios. Una banda inglesa poderosísima no tanto en su sonido (un agresivo rock clásico) sino por su nombre y su traducción (El discípulo de Judas).

Arrasaron la vieja Europa en los '70 del pasado siglo. Munich, Madrid, Londres, qué más da. Allí estaban Rob Halford (considerado como uno de los mejores líderes y cantantes de rock duro), sus dos guitarristas, bajista y baterista. 

Cuidaban al máximo su vestuario
 Pero llegaron los '80. Las presiones discográficas aumentaban (era un negocio claro) y también les pedían ciertos cambios para que todo continuase igual. Total, que lo que antes eran himnos de composición, ahora sólo eran buenos temas (mejores que los del resto de muchísimas bandas, incluso incluyendo las americanas). Año 1985. El calendario marcaba año de grabación y también del uso de sintetizadores. Para algunos fans, este instrumento "mata" los discos porque intenta reproducir sonidos que deberían de realizarse con otros instrumentos (arpas, pianos, solos, pads de órganos, arreglos instrumentales,...). Las pistas de las mesas de mezclas, las etapas, los bafles y las grabadoras ya estaban en pleno registro, en las Bahamas. Y en el estudio de al lado, se encontraba también en la faena, un tal Julio Iglesias -por cierto, el artista internacional que más ha vendido en China, que se dice pronto-. 





 Julio Iglesias igual a bolero. Judas Priest igual a heavy metal. Rob Halford estaba metiendo la voz al tema "Prisoner Of Your Eyes" y la verdad... no sabemos cómo quedó. Precisamente este tema no formó parte del disco ya que la canción se quedó fuera del listado definitivo. Don Julio Iglesias sí que pudo escuchar el tema y le dijo a uno de los técnicos del grupo melenudo que le parecía una buena composición y que incluso que quería cantar esa canción. Al final, sólo quedó en un deseo de un músico español que había conquistado, como mínimo, tres continentes. 

El disco se publicó en 1986. Incluía temas como "Out In The Cold" o "Turbo Lover". Pero algo pudo haber cambiado. Si hubiésemos escuchado un dueto Halford-Iglesias hubiese sido tremendo. Como también, que la formación de Birmingam se hubiese ofrecido a colaborar en temas como "Hey, no vayas presumiendo por ahí..." con doble bombo, guitarras dobladas y el bueno de Halford pidiendo, de nuevo, que el cielo se abriese con sus agudos infinitos. 



Miquel Asensi Esteve
Periodista





domingo, 5 de mayo de 2013

Los ángeles caídos no van al cielo

Demasiado talento sin explotar

Rotundo fracaso de los Lakers y de los Clippers en las eliminatorias por el título de la NBA. Los han enviado a casa en la primera ronda, algo que pocos expertos esperaban antes del comienzo de la temporada regular.  La ciudad de Los Ángeles aspiraba a todo y se ha quedado sin nada.

Las lesiones se notaron y mucho en los Lakers. Pero no hay excusas para justificar un año discreto, muy discreto, teniendo en cuenta el potencial del equipo del glamour por excelencia. Nash, Bryant, Pau Gasol y Howard no aseguran un título si falta la química de equipo. Por primera vez, he disfrutado del juego de Kobe Bryant, ya que en muchas ocasiones prefirió pasar el balón por el bien del conjunto. Este sacrificio tuvo recompensa... hasta que el escolta se rompió y llegaron los Spurs de San Antonio. 

El trío de San Antonio juega con química
 
Un auténtico equipo que juega sin demasiadas fisuras pese a que cada año, sus principales estrellas (Duncan, Parker y Ginobili) avanzan en edad, pero no en rendimiento. Esperemos que la barrida (cuatro partidos a cero y sin problemas) sirva para que Pau Gasol descanse más de lo previsto y recapacite acerca de su participación en el europeo de este verano en Eslovenia. El 16 de los Lakers tiene ambición y hambre de título (pese a que lo ha ganado prácticamente todo), por lo que es una oportunidad perfecta para volver a sentirse ganador y olvidar la sensación de haber perdido una temporada.



Por su parte, los Clippers tenían buenas sensaciones, un gran bloque de jugadores y dos líderes sobre la pista (el creador de juego Cris Paul y el brutal Blake Griffin). Por primera vez eran campeones de división debido al récord de victorias conseguidas por el club en una temporada (56). Vencieron los dos primeros partidos de play-off... y encadenaron cuatro derrotas consecutivas contra los Memphis Grizzlies del mejor jugador defensivo de la NBA, Marc Gasol. Se esfumaron las esperanzas de alguna gesta importante ante un equipo modesto que juega con un quinteto titular muy bien perfilado y con aportación constante del banquillo.

Primer europeo que consigue el galardón al mejor defensor en la NBA



Griffin: salto, coordinación y potencia


El mundo del deporte en general y del baloncesto en particular está repleto de ejemplos de equipos favoritos claros que quedan en fracasos históricos, en esperanzas mojadas de lágrimas de rabia, en jugadores que se convierten en ángeles caídos que no van al cielo.

Àngel Asensi Esteve
Periodista

martes, 23 de abril de 2013

El disparo japonés más conocido e inexistente del Rock








 Mi amigo y baterista de los Rolling Bessons, Ángel Suárez, me incita a investigar en la historia de los Deep Purple. Quiere saber si es cierto si hubo una bala suelta durante el concierto. Ahora intento explicar qué es lo que pasó.


El disco “Made in Japan” es el mejor registro de un concierto en directo que ha visto la luz nunca. Poderoso y real. Durante los días 15 y 16 de agosto de 1972, en Osaka y Tokio, la banda inglesa estaba asumiendo el liderazgo mundial del planeta Rock. Y claro, no podía faltar la canción “Child in Time”, brutal y  magistral interpretación de un Ian Gillan, considerado por muchos, como el Jesucristo del Rock (en el doble LP titulado “Jesuchist Superstar” el hace él pone la voz al hijo de Dios). 


Temas clásicos de la banda


“Child in Time” tiene una duración casi exagerada. Entendámoslo: eran los principios de los ’70 y el rock quería posicionarse en contra del hippismo, y la mejor forma era precisamente, destacando el talento musical y la improvisación. Justamente en el minuto 09:44 del tema se escucha un ruido. Las leyendas se apoderaron de un misterio que se convirtió en un principio no fundamentado: era un disparo. Un tiro.

Entonces, la fantasía, junto a la literatura, convirtieron ese extraño ruido en un suicidio. Un aficionado japonés lo llevó a cabo. “Child In Time” era su canción favorita y como no necesitaba nada más, decidió suicidarse. Nadie se dio cuenta, sólo al final del concierto encontraron un cadáver en las gradas.

Y así fue como este disco se vendía como el del suicidio en directo, una grabación demasiado realista. 



 Si analizamos ese ruido, aunque sin precisar exactamente de qué se trata, lo más normal es que se trate de alguna nota musical realizada por John Lord con su Hammond. Un efecto muy poco característico en este gran músico... vamos, que parece que se confundió de nota o que entró cuando no tocaba y reaccionó al instante. 


Una gran actuación que sobrevive al paso del tiempo


No hubo disparo. No hubo fallecido. Tampoco debería quedar la leyenda porque es errónea. Lo que sí que queda es este impresionante disco, cuya versión triple me la trajeron los Reyes Magos después de hablar con Pep

 Miquel Asensi Esteve
 Periodista 

domingo, 31 de marzo de 2013

Lebron James MVP y los históricos Calderón e Ibaka



Lebron James ganará en pocas semanas su cuarto trofeo MVP, lo que le confirmará aún más como el mejor jugador de la NBA, y por extensión, del mundo. Y lo es desde todos los puntos de vista que se quiera: para mí, el líder del equipo con más victorias durante la liga regular en una temporada tan exigente, se convierte en MVP, independientemente de si es el máximo anotador de la competición o de si se trata del jugador más completo. La racha histórica de 27 victorias consecutivas (la segunda mejor marca de siempre), confirma aún más este razonamiento.

Pero es que si además, analizamos las estadísticas, James es el jugador perfecto. Su arsenal es idílico para este deporte: 26'9 puntos, 8'10 rebotes, 7'3 asistencias, 56% en tiros de campo, 40% en tiros de tres puntos, 1,7 robos de balón y 0,9 tapones. O lo que es lo mismo: cuarto en anotación, noveno en asistencias, noveno en porcentaje de tiro de dos puntos, el décimo en recuperaciones de balón, el séptimo jugador con más dobles-dobles (36) y el segundo en cuanto a triples-dobles (cuatro) se refiere.

"El Elegido" hace honor a su apodo

Además, y muy importante, lidera la NBA en cuanto al apartado de eficiencia, es decir, de la importancia que genera su actuación partido tras partido. Hay que añadir que Lebron no abusa del tiro así como que busca a los compañeros de equipo cuando es necesario. Si analizamos con detenimiento, tiene números de base, escolta, alero, ala-pívot y pívot. Por todo esto, es de nuevo, en mi opinión, MVP. James cumple su décima temporada en la NBA y juega sin la presión que otorga la estela de tener un anillo de campeón.

Lebron James ofrece un recital en cada partido




El otro gran candidato, Kevin Durant, tendrá que esperar. Durant es líder de la liga en puntos (28,3) y posee también una fiabilidad pasmosa a la hora de lanzar: más del 50% en tiros de campo, 40% en triples y 90% en los libres. Pero no tiene la visión de juego de James. Ni el mejor porcentaje de victorias-derrotas de la liga.


A falta de nueve partidos para concluir la temporada regular y empezar la disputa de los play-off (el momento de la verdad), hay que destacar a José Manuel Calderón. Atención, porque lidera la clasificación de mejor porcentaje de tiros de tres puntos ya que atesora un 46% de efectividad (128 de 278). Desde su llegada a Detroit, ha encestado el 52% (49-94 en 25 partidos disputados con los de Michigan). Un hecho histórico para un jugador español.


Por otra parte, Serge Ibaka lidera la clasificación de tapones por partido (3'06), tras los ocho que ha repartido esta noche en la victoria de su equipo, Oklahoma City Thunder, frente a los Bucks de Milwaukee. De seguir así, lideraría esta clasificación dos temporadas consecutivas.




Àngel Asensi Esteve
    Periodista




martes, 26 de marzo de 2013

¿Qué prefieres Rocky, una mirada de tigre o que otro muerda el polvo?


Una pregunta que yo mismo es la primera vez que me planteo. Quizá porque no hace falta comparar cuando hablamos de excelencias musicales, aunque estén cubiertas de una sencillez aparente. Está claro que lo que entra por los ojos envuelto de cine, muchas veces acaba convirtiéndose en un himno. Y cómo no, en estas cuestiones, Hollywood y Silvester Stallone -siempre criticado por sus interpretaciones-, suelen acertar.




La canción "Evey of the tiger" es un clásico. Una verdadera joya que, incluso con el desgaste de las necesarias audiciones para ser un clásico, sigue sonando, dentro de lo que cabe, interesante y fresca. Survivor es una banda americana. Rock con fundamento clásico que, en principio, sigue patrones más o menos estándares para vender y seguir vendiendo en los EE.UU.


"Eye of the tiger" se radió prácticamente por todas las emisoras decentes del mundo. Era el 1982, año del Mundial de Fútbol y fue una elección directa de Silvester Stallone. Se tradujo como "La mirada del
tigre"
, un consejo que siempre le daba Apollo a su discípulo, Rocky Balboa. "It's the eye of the tiger/It's the thrill of the fight/Rising up to the challenge of our rival/And the last/ known survivor Stalks his prey in the night/And he's watching us all/with the eye of the tiger". ("Es la mirada del tigre,/es el estremecimiento de la pelea,/levantándose ante el reto de nuestro rival./Y el último superviviente conocido/acecha a su presa en la noche,/y nos está mirando a todos nosotros,/con la mirada del tigre").

Apollo pasó de rival a entrenador de Rocky
Reino Unido, Australia, Irlanda o la casi siempre prestigiosa lista del Billboard Hot 100 aplaudieron al unísono esta composición. Para mi gusto encajaba perfectamente en el film, un gesto de superación constante y una musicalidad más que aceptable. Sin el trampolín de ser banda sonora, este tema no hubiese sido tan popular, pero a los que nos gusta rebuscar entre vinilos, lo hubiésemos encontrado. Y atención, que el grupo no abusó de una postrpoducción exagerada, ni de coros irreproducibles en directo... Una canción en la que no se dobla por ejemplo la voz y se huye de experimentos comerciales. Un gran tema, con un riff de guitarra recordado, con algún cambio de ritmo en la batería y sin punteo... tomen nota los artistas y más aún, los productores, los empeñados en maquillar músicos y en idear temas que suenan a plástico o a chicle.

La visión del rock norteamericano fue un acierto por parte de Stallone, pero también hubo un "qué pudo pasar". Algunos críticos y biógrafos señalan que el artista estuvo dudando hasta el último momento porque también tenía otra propuesta. Esta vez, venía desde el Reino Unido. "Another One Bites the Dust" (traducido como "Que otro muerda el polvo", tema interpretado, compuesto y producido por Queen
en 1979, tenía su atractivo. Una línea de bajo (pa-pa-pam-pam-pam...pa-pa-pa-pa-pa-paaa) puesta al servicio de los americanos (este single fue el más vendido del grupo en Norteamérica, sobretodo en la América Negra), era todo un atractivo también para Hollywood.

 Un tema con ritmo, con una interpretación vocal extraordinaria y sin abusar de diversos registros. Un tema, en definitiva, que podía haber ido directamente al ring. "There are plenty of ways that you can hurt a man/ and bring him to the ground/you can beat him/ you can cheat him/ you can treat him bad and leave him/you can treat him bad and leave him/when hes down/but I'm ready for you/I'm stangind on my own two fleet/out of the dorrway the bullets rip/ repeating to the sound of the beat"/. Hay muchas maneras de lastimar a un hombre/ y dejarlo en el suelo. Puedes golpearlo/puedes engañarlo/puedes tratarlo mal y dejarlo/cuando está abajo./ Pero estoy listo, si estoy listo para ti/ estoy parado en mis dos pies/ fuera del umbral las balas desgarran/repetiendo el sonido de un latido/.

Queen interpretando el tema
Stallone escogió "La mirada del tigre"... y acertó. Aunque a nadie le hubiese importado escuchar mil veces "Que otro muerda el polvo" si se trata de un combate en lo más alto de las listas de ventas... y con
calidad.


Miquel Asensi Esteve
Periodista

martes, 19 de marzo de 2013

Y en los efectos especiales naturales... ¡Dios!









Son cosas que pasan, o mejor dicho, cosas que se graban. Y los estudios profesionales son un buen ejemplo para ello. Freddie Mercury, Roger Taylor, John Deacon y Brian May trabajaban en el registro del disco “Jazz”. Queen, sumergidos en una exitosa fama y por fin reconocimiento masivo llegado de de los Estados Unidos, querían seguir rockeando el mundo. 


Era 1978. Las composiciones principales del disco ya estaban listas. Ya se sabe, “Don’t Stop Me Now”, “Bicycle Race”, “Mustapha” o la preciosa “In Only Seven Days” auguraban otro éxito musical/promocional del grupo. Y estaban enrachados, no hay duda. Después de los éxitos de “We Will Rock You” y “We are the Champions”, volvía a la producción Roy Thomas Baker, un auténtico Rey Midas que trabaja sólo con líderes de masas.



Quizá no hayas escuchado en tu vida el tema “Dead On Time”. Su duración es de 3 minutos y 23 segundos y recuerda, sin mucha nitidez, al “Keep Yourself Alive”, primer single del grupo. Al finalizar el tema, Freddie Mercury exclama uno de sus alaridos y se escucha perfectamente el sonido de un trueno, de tormenta. Pues bien, no es ningú efecto especial pregrabado o enlatado. Se trata, precisamente, de un efecto originado por la naturaleza.

Brian May, el guitarrista, estuvo atento. En una noche inquieta, donde, precisamente, una tormenta rompía el silencio, el bueno de Brian gravó ese sonido tan característico de un potente trueno. Y así fue como se trasladó después al registro definitivo del disco. El mismo grupo, en las dedicatorias del disco, le dio gracias a Dios por ese rugir de trueno, final apoteósico para su canción.



No sé por qué pusieron el nombre de “Jazz” a ese vinilo. En él podemos encontrar medios tiempos, rock duro, baladas,… pero ninguna nota de este estilo musical. Nunca se lo he preguntado al grupo. Como supongo que ellos nunca le cuestionaron a Dios si quería colaborar en su grabación.







Miquel Asensi Esteve.
       Periodista




viernes, 1 de febrero de 2013

Hace 25 años de los 25 de Jordan


Toma fuerza la idea de la vuelta de Michael Jordan al mundo del basket. Una idea alimentada por los medios de comunicación, que recuerdan que el 17 de febrero de este año 2013 cumple 50 años. Y el propio mito de los bulls alarmó al subconsciente mundial con siglas NBA cuando afirmó, en su retirada, que no le desagradaba la idea de volver a ponerse de corto a los 50. 


El equipo jugó para el lucimiento de Jordan

Todo esto es motivo suficiente para que volvamos a 1988, justo hace 25 años, cuando Jordan tenía 25. La NBA gozaba de un esplendor maravilloso, con los Ángeles Lakers, los Detroit Pistons y los Boston Celtics como mejores equipos del mundo. Llegó el All-Star celebrado en Chicago el 7 de febrero. Jordan jugaba en casa y el espectáculo estuvo a la altura de la calidad de los participantes. 





Magic, Jordan, Olajuwon y Moses Malone. De los mejores de la historia


El Este presentaba uno de los quintetos más espectaculares de siempre: la fórmula que no falla, talento+fama+espectáculo+ganas. El timón lo dirigía a la perfección Isiah Thomas, el base de los Pistons, el cerebro que abastecía de pases a Jordan y al resto del equipo. 15 asistencias y 8 puntos. A su lado, Michael Jordan, MVP del partido. 29 minutos, 40 puntos, (17 de 23 en tiros de 2 puntos y 6 de 6 en los libres) y 8 rebotes. Un vendaval ofensivo con efectividad, pero eso sí, espectacular también en defensa: 4 robos y 4 tapones (máximo del partido).


 El alero, la bestia Dominique Wilkins. 29 puntos para este matador que tanto nos hizo querer este deporte. El otro jugador alero o ala-pívot o lo que quisiese ser (dominaba demasiadas facetas del juego como para clasificarlo únicamente en una de ellas).... Larry Bird, con una actuación un “tanto” floja de 6 puntos, 7 rebotes y 4 robos. Por último, el pívot, el poco hablador Moses Malone: 7 puntos y 9 rebotes. En definitiva: un quinteto lleno de campeones y escaparate del Hall of Fame.
El banquillo sirvió para que jugasen el buen escolta tirador Danny Ainge (3 de 4 en triples para un total de 12 puntos), el jamaicano Pat Ewing (9 puntos y 6 rebotes), el base de Atlanta, Doc Rivers, que sumó 9 puntos junto a 6 asistencias. También se sumaron a la fiesta el elegante y fino pívot de Cleveland Brad Daugherty (12 puntos), el excéntrico sixer Charles Barkley (4 puntos y 3 rebotes), el céltico Kevin McHale (2 puntos) y Maurice Cheeks, de Philadelphia (que no anotó en los 4 minutos que estuvo en pista).

 El Oeste tenía de base a Magic Johnson. 39 minutos (demasiados para un partido All-Star), aunque bien merecidos porque repartió 19 asistencias, sumó 17 puntos y capturó 6 rebotes. Le acompañaba en la posición de base-escolta Fat Lever, de Denver, igual de desconocido para algunos como jugador todo-terreno, capaz de promediar esa temporada, atención: 18,9 puntos, 8,1 rebotes y 7,8 asistencias. Lever terminó el partido con 17 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias.
El alero, poeta y también jugador de Denver Alex English aportó 10 puntos. Karl Malone dejó más que su sello en el partido con 22 puntos y 10 rebotes en el juego interior. El nigeriano y después americano Hakeem Olajuwon mostró su clase y se fue hasta los 21 puntos (8 de 13 en tiro) y 9 rebotes (7 ofensivos).
El banquillo no tuvo demasiados minutos, por decisión de Pat Riley, entrenador del Lakers. El ágil Clyde Drexler aprovechó sus 15 minutos (el que más de la segunda unidad) para aportar 12 puntos y 5 rebotes. El mítico laker Jabbar consiguió 10 puntos y 4 rebotes. Su compañero de equipo James Worthy 4 puntos; el cuadrado Xavier McDaniel, aunque sí que estuvo, no tuvo su día (2 puntos, 1 de 9 en tiro). Por su parte Mark Aguirre venía de Dallas para aportar 14 puntos en 10 minutos. El escolta, excelente ladrón de balones y presidiario spur Alvin Robertson se quedó en 2 puntos. El maverick James Donaldson sumó 2 puntos y capturó 6 rebotes en apenas 8 minutos.
Resultado final: Este 138, Oeste 133. Jordan se quedó a dos puntos de la máxima anotación en un partido All-Star (en posesión de Wilt Chamberlain con 42 en 1962, lo que no le valió para ser el MVP de aquel partido). Un All-Star donde se pasaba mucho el balón (una lección que podría aprender Kobe Bryant), donde reinaba el juego de pies (Olajuwon, McHale, Worthy), con lanzadores fiables, matadores,... de esos partidos nostálgicos que crean escuela.
Aunque parezca difícil de superar, la fiesta del basket se completó con la celebración el día anterior del concurso de triples. Y ganó Larry Bird (participaban Danny Ainge, Dale Ellis, Michael Cooper...). El de mates, con Michael Jordan venciendo en el último mate (con cierta polémica, por cierto, ingrendiente indispensable para el recuerdo) a Dominique Wilkins. 






Mates de calidad es sinónimo de espectáculo

Larry Bird ganó los tres primeros concursos de triples de la NBA


Michael, por favor, vuelve con 50. Y ojalá firmaras la mitad de lo que hacías con 25. Aunque únicamente fuese un partido.

 Àngel Asensi Esteve.
Periodista.